* Post archivado el Noviembre, 2009

Euráfrica, Los duros de Marsella

Matti era un tipo singular pero respondía a todos los tópicos que tenemos de un marsellés. Mujeriego, ladrón y bebedor.

Cuando lo conocí llevaba varios años sobreviviendo en Barcelona, había superado su adicción a la heroína ( aunque no descartaba algún que otro homenaje ) y ya lucía un cuerpo lleno de tatuajes.

Era un duro de Marsella con el corazón hecho trizas y un pasado de marinero que le gustaba recordar.

Explicaba que fue bautizado de nuevo en un mercante finlandés, en realidad se llamaba Pascal , y que allí  descubrió su pasión por el tango y  por la voz nórdica de Reijo Taipale.

Era un seductor que se las llevaba de calle, cosa que no le impedía hacer de chapero en Las termas cuando tenía problemas de liquidez.

Aprendí mucho de él, no todo bueno. De alguna manera marcó mi vida y quizá por eso estoy hoy paseando por la zona portuaria de Marsella.

En el Vieux-Port, la primera imagen que me viene a la cabeza es la cara de pillo de Jean-Paul Belmondo tocado con una gorra y fumando con ademanes arrabaleros un cigarrillo tras otro. Una película de Godard.

Al inicio de Al final de la escapada ( À bout de soufflé ), Michel Poiccard roba un coche estacionado en el puerto de Marsella  y  huye de la ciudad.

Yo he llegado a pleno sol del mediodía en un coche que no he robado y que por su estado nadie se va a molestar en robar.

Contaba Godard que todo lo que necesitas para una película es una pistola y una chica.

No tengo ninguna pistola en la guantera pero he conducido toda la mañana acompañado de mi chica y me siento protagonista de mi película.

ME AND MYSELF

Cámara y bombin (c) Carles Mercader

Con la cámara de Xila (c) Carles Mercader

Selfportrait

Dies de sonar

Sonar

sonar-08

sonar-73

sonar-24

sonar-103

sonar-15

sonar-19

sonar-29

sonar-tristeza-15